Para mí hay un foco de atención en el vagón. Una
persona ignorada avanzando, con la tristeza reflejada en su mirada y el
cansancio en su rostro. No habla, con la mano extendida solo observa a las
personas que le rodean. La vergüenza ha hecho que enmudezca y le sea imposible
pronunciar palabra. Solamente lleva los ojos al azar, evitando contacto con la mirada; y
esquiva despacio, evitando contacto con el cuerpo.