lunes, 8 de abril de 2013

Mi foco de atención


Para mí hay un foco de atención en el vagón. Una persona ignorada avanzando, con la tristeza reflejada en su mirada y el cansancio en su rostro. No habla, con la mano extendida solo observa a las personas que le rodean. La vergüenza ha hecho que enmudezca y le sea imposible pronunciar palabra. Solamente lleva los ojos al azar, evitando contacto con la mirada; y esquiva despacio, evitando contacto con el cuerpo.

Mientras camina, los demás se giran dando sus espaldas o apartan la vista y la centran a un punto diferente, tal vez a los árboles y edificios que aparecen veloces en una estación al aire libre o la oscuridad del túnel. Yo, desde la esquina del último asiento, miro con curiosidad como todo mi alrededor adquiere un tono gris y negro, transformándose esas personas en sombras y estatuas fijas, sin rostro y frías.

Solo el señor se encuentra bañado por colores, destacando entre todos; y una extraña luz le ilumina, consiguiendo ser ese foco de toda mi atención. Solo ese hombre que camina un poco encorvado, escuálido y casi sin aliento. Sus ojos afectados de cataratas y una barba blanca rasposa hacen una imagen que martillea mis ojos. ¿Cuál habrá sido su camino? ¿De dónde vendrá? ¿Cómo habrá llegado a estar así? Unas ganas irremediables por saber su historia me abordan repentinamente. No puedo evitar preguntarme si habrá tenido familia, mujer, hijos…

Ya está casi en el final y solo a un metro y medio de donde me encuentro. Aprieto con fuerza mi mochila, oprimiendo mi estómago y aguantando la respiración. Una tormenta aturde mi mente. Me encuentro dividido y una parte de mí controla, arrastra y amordaza a la impulsiva. ¿Será buena idea? Antes de que termine la pregunta, mis manos abren la cremallera y sacan un objeto envuelto en papel albán junto a un monedero. Antes de que sepa lo que hago, mis piernas se abalanzan impulsándome y precipitándome hacia adelante. El señor se detiene un poco atemorizado y yo, nervioso e incómodo al notar cientos de pupilas en mí, le entrego lo único que sé que llena y da fuerzas. Sonrío lo más dulce que puedo y a eso añado el bocadillo que llevo para comer y parte de mi dinero. Muchas personas pensarán que el dinero es lo que necesita, que el alimento es lo que quiere; pero yo creo que una sonrisa y una mirada fija en su alma es lo que desea.

Solo para sentirse dentro de algo. Solo para sentirse igual. Solo para sentirse lo que es. Una persona.

8 comentarios:

  1. Precioso. Estupendo. ¡Estás que te sales! Besos.

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    1. Gracias!! =) Me alegra que te haya gustado =D

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  2. Me encanta (que raro). Es que siempre lo haces tan... Especial. Todos te dan de pensar, especialmente este relato. Tienes razón. Mucha razón.
    Chic-girl

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  3. Hay que tener agallas xD EL relato esta bastante bien y el mensaje final me encanto

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    1. jajaja Gracias! Es algunas veces que en el metro observo y me parece... curioso (?) xD

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  4. Me encanta, por el momento este tiene mi 10!

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    1. Jajaja Me encanta que tw haya gustado tanto ^-^ Pense que seria un relato tipico pero los comentarios me hacen ver que no xD Graciaas!! <3

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