martes, 9 de abril de 2013

Persona enfurecida


Al ser el único medio que dispongo para poder hacer esto he decidido emplearlo, pero esta es la primera y última vez que hablaré sobre ello. Es una pequeña excepción para demostrar mi enfado de hoy.
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Bien podría llamarse “Política rosa” o “Del Coliseum al  Senado”, que ya se verá su por qué más adelante; pero lo de “Persona enfurecida” se debe a que no es que sea de derechas o de izquierdas, no es que sea una de  abajo que va a por los de arriba, no. Simplemente que me considero una persona  (que muy poco empleo se hace de este sustantivo en el tema de política)  enfadada, avergonzada, enrabietada, vamos,  enfurecida como bien se aprecia en el título. 

Esto no es un artículo o una columna de opinión, que su opinión tiene… y bastante, pero no es que sea de  un profesional; es una forma de expresarme y de soltar lo que todo el mundo  sabe, lo que todo el mundo dice, lo que todo el mundo escribe y lo que todo el  mundo está cansado, agotado, astragado de escuchar.

Sé que la opinión de una chica de dieciocho años recién  cumplidos no es que sea redundante y vaya a cambiar esta situación, ni mucho  menos pretendo hacer eso con lo que estáis leyendo; pero una enorme parte de mí  me impulsa a escribir estas palabras, aunque sea solamente para que se me quite  el dolor de cabeza que tengo.

Debo aclarar que yo, si la que ha escrito este texto,  se interesa por la política más bien poco, por no escribir casi nada.  Estudio  periodismo y la especialidad de política se encuentra entre las últimas,  últimas, ultimas opciones de mi larga lista.

Bien, tras esto… empezaré.

Una gran bofetada es lo que he recibido esta tarde  cuando mis piernas se han doblado para obligarme a sentar en uno de los asientos  que hay en lo alto de la cámara del Senado. Sí, tremenda bofetada que me han dado al ver la gran función teatral que han realizado nuestros políticos… denominándolos así para que todo el mundo entienda a quienes me refiero; siendo esas personitas (monigotes) que vociferan y sueltan de golpe una largo bla, bla, bla para dar una imagen que nadie ya, en la situación en la que nos encontramos, se cree.

Ahora llego a lo que al principio me refería, y por  ello debo avisar que sería mejor darles unos palos o unos escudos con espadas o  lanzas a los senadores para que no se hagan daño en las manos con tantas  palmadas y golpes en la mesa que dan como si se encontraran en un espectáculo de gladiadores del Coliseum (guiño cómplice) que animan a los luchadores. Podrían  emplear dichos instrumentos para hacer eso y así crearían más ruido y bulla que a mi parecer es lo que pretenden. Aunque también he encontrado gran semejanza  con esos programas de prensa rosa, amarilla o de corazón como Sálvame, La  Noria; tranquilos no solo de Telecinco… Dónde estás corazón o Tómbola, veis  puedo nombrar otros más. Bueno, al tema porque solo de pensarlo y recordarlo esas náuseas (muchos pensarán que estoy exagerando o que le doy demasiado importancia a esto, pero eso es lo que de verdad he sentido al estar una hora y  media ahí sentada, y porque no he soportado dejar pasar los treinta minutos que quedaban para terminar el pleno de hoy), dolor de cabeza y… ¿Podría  llamarse  desilusión? ¿Vergüenza? ¿Cabreo, sería lo idóneo? Una mezcla de estos tres  ingredientes para no complicarnos la vida más aún.

También, para que creáis una imagen en vuestra cabeza,  podría asemejarlo a un partido de tenis: uno la lanza, el otro la recibe y  devuelve. Creo que además he terminado con tortícolis por ello… Podía ver perfectamente desde mi sitio como el pecho se hinchaba de puro orgullo y una  sonrisa de autosuficiencia se formaba y adornaba el semblante de aquel que  había respondido para dejar las ropas sucias del otro al descubierto cuando  devolvían el golpe y podías ver que en su frente se escribía en letras  gigantes: Jaque mate.

Y por no quedarnos ahí; como los temas que en su  mayoría se han tratado han sido ya tan repetitivos y parecía un déjà vu que había tenido, pues mis ojos observaban con rabia como muchos asientos estaban  vacíos (puede que no haya sido un pleno importante, pero una pregunta en este  mismo momento me ronda en la cabeza al igual que a todos: ¡¿Para eso tienen un  sueldo?!), como muchos tenían la pantalla de su i-phone o tablet (¡Ups! También he visto dos portátiles. Se me olvidaba) tan cerca de sus ojos que la voz de mi  abuela “Se te va a quedar la cabeza cuadrada” ha resonado varias veces en mi mente; y como muchos, vaya creo que empleo esta palabra demasiadas veces, se  levantaban para hablar con unos y otros, se reían, charlaban y ni si quiera prestaban atención a lo que se planteaba o trataba. Me ha hecho hasta gracia  que en un momento una senadora, que hablaba y se encontraba de pie, al escuchar y ver que sus compañeros aplaudían lo hacía, sin ni siquiera saber lo que había dicho el que ha hablado. Encima, para colmo, animaba divertida. Aunque debo señalar que no está  bien generalizar y sí, había senadores interesados en el pleno.

Y, por último, el hecho de que incluso al que era  respondido o preguntado no es que hiciera gran caso, pues solo centraba su  mirada en la hoja que tenía delante para saber al menos lo que había escrito en  ella y no perderse en la lectura cuando le tocara. Entonces… ¿Por qué tanta  molestia en buscar tantos datos en la Wikipedia si no se les va a escuchar y no  se va dar importancia alguna? Pues porque, a mi parecer o por favor que alguien  me sepa contestar si sabe la respuesta de esta gran encrucijada, les  importamos… poco (Realizando un tremendo y enorme esfuerzo al escribir esta palabra para no ser basta) y solo quieren quedar bien y añadir votos o buenas  críticas, por no olvidar de esas gratificantes palmaditas en la espalda que tan  bien sientan. Cosa que me ofende y mucho. ¿De verdad se creen que somos tan  manipulables e imbéciles para creérnoslo?

Con esto ya mi dolor de cabeza ha ido desapareciendo y  mi vómito escrito ha terminado. Solo era una necesidad que se ha  agrandando tras salir por la puerta del Senado con la cara roja de tal ofuscación y por el  hecho de pensar que estos son los representantes del pueblo…

6 comentarios:

  1. Bienvenida a la madurez. La política es una caca que sirve para bien poco. Besos.

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    1. Gracias por la grata bienvenida ;) Mira que nunca presto atención a este tema, pero como tuve que ir por una práctica ya debió de ser tal panorama que me chocó y mucho =S Un abrazo! =D

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  2. Sinceramente, soy joven, ni siquiera mayor de edad, y no tengo nada que opinar sobre la política (aunque mis fuentes me han informado sobre que es una ******).
    Chic-girl

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    1. Tus fuentes te informan muy bien jejeje ;) Y yo soy la primera en ver en las noticias sobre política y cambiar de canal, el dedo se me va solo! Gracias por comentar! =)

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  3. La palabra es la mejor arma del escritor

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