Una
mujer muerta, su marido, su amante, dinero de por medio y un frasco de colonia.
Estos eran los elementos que se encontraban en el caso que había estado
llevando la inspectora Grace desde hacía meses.
Sus ojos
castaños observaron lascivamente la gran casa que se erguía en frente de ella.
Una vieja mansión de incontables habitaciones y pasillos inmensos por donde uno
podía llegarse a perder sin saber exactamente en qué parte de la casa se
encontraba.